MITOS Y LEYENDAS

El estado original de la Tierra

(Kayah o Karenni)

Hace muchos, muchos años la Tierra estaba duplicada pero, como hombre y mujer o un bote y su tapa. Estas dos mitades no se tocaban, pero tampoco la distancia entre ellas era muy grande. En algunos lugares la distancia entre ambas no era más que la de tres varas de bambú y en otras solo de dos, donde casi se tocaban. Estas dos tierras estaban conectadas por una cordillera montañosa que se erguía desde la Tierra baja. La gente no sabía con seguridad si había gente y animales en la Tierra alta pero, sabían que había un montón de árboles con frutas nutritivas. Aquellos árboles crecía cabeza abajo con sus raíces en la Tierra alta, y la gente de abajo subía a la cadena montañosa, cogía las frutas con unos ganchos y se las comía. Sin embargo, cuando esas frutas caían, dicen, que en vez de caer hacia abajo caían hacia la Tierra alta.

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En aquellos tiempos la gente de la Tierra baja todavía no había visto el Sol. Vivían solo con la trémula luz que pasaba a través de las dos tierras y en realidad, no tenían ni idea de donde venía esa luz. Tampoco tenían agua para beber, así que la gente tenía que dar pequeños sorbos o estrujar los musgos que crecían en las rocas.

Durante mucho, mucho tiempo la gente y los animales vivieron bajo aquella tenue luz, incapaces de verse los unos a los otros hasta que, una avispa, que vivía en un pequeño agujero entró en el espacio abierto más allá y alcanzó a vislumbrar dos brillantes soles. Con gran asombro y deleite fue por ahí contando a todas las criaturas acerca de los dos soles que había visto, así que algunas personas la siguieron a su cueva y se asomaron por la pequeña abertura para ver los soles. Cuando vieron los dos soles claramente en la distancia, les embargó el asombro y la alegría. Al no reconocer la bola de luz como un Sol, se plantearon ir al lugar de donde venía esa maravillosa luz para averiguar lo que era. Discutieron con el resto de las criaturas si esto podría ser posible y si era así, como podrían llegar hasta allí. Después de discutir sobre el tema, eligieron a una mariposa porque les gustaba la enérgica y vivaz forma que tenía de ir y venir y la enviaron a los soles como representante de las personas.

Con mucho gusto, la mariposa voló a través de la abertura que llevaba fuera de la cueva de la avispa. Cuanto más alto y lejos volaba, más embriagadora le parecía la luz. En su excitación y alegría comenzó a ondear alrededor, bailando en círculos en vez de volar en linea recta. Todo este baile hizo que sus alas se volvieran rígidas y comenzó a sentirse demasiado exhausta para volar hacia el sol. Muy fatigada y con grandes dificultades, se las arregló para volar en dirección a su propia Tierra. Cuando llegó, la gente y algunos de los animales más curiosos se reunieron impacientes a su alrededor y le preguntaron pero, la mariposa no pudo dar ninguna respuesta concluyente. Todo lo que pudo decir fue, “ Es bonito. Muy bonito.” Para los otros, no fueron solo sus palabras las que fueron extrañas. Su cuerpo lucía extraño también, todos la miraban asombrados. Lo que había pasado es, que el color de su cuerpo había cambiado. Ya no tenía aquel color oscuro y mugriento, al ser tocada por los rayos del sol, toda ella se había vuelto de un blanco muy puro.

La mariposa seguía repitiendo, “Es bonito, muy bonito”, pero nadie sabía de que estaba hablando, así que decidieron que otro representante debía ser enviado. Esta vez eligieron a un pavo real. Los que le enviaron le pidieron que dibujara y trajera una copia exacta de esa cosa resplandeciente, tomando notas de sus colores, forma y tamaño para que no se olvidara. El pavo real voló a través del agujero directo a la luz por el mismo camino que la mariposa había tomado. Cuando llegó al lugar donde estaban los dos soles, dibujó muy cuidadosamente, tanto que se impresionó de si mismo, añadiendo todos los colores y solo entonces, volvió.

Regresando desde los dos soles, el pavo real ahora tenía unas preciosas y coloreadas plumas. Antes de que dijera a los demás nada sobre los soles, todos llegaron a la conclusión de que tenían que traer todos esos dones de la luz a su oscuro mundo. Todas las personas y los animales recolectaron madera y carbón de los bosques y montañas y las apilaron en la cueva donde la avispa había visto la luz por vez primera. Encendieron un fuego y lo avivaron con un fuelle, poco a poco, la cordillera que unía las dos tierras se separó y se derrumbó a causa del voraz incendio que duró todo el día y toda la noche. Ahora con la cordillera desaparecida, podían ver los dos soles claramente y la luz que recibían era más que suficiente. La Tierra entera estaba alborozada, dándose cuenta de que ciertamente los dos soles llegaban hasta ellos. En aquel tiempo, la distancia entre la Tierra y el Sol era igual a tres días de viaje por tierra.

El efecto de ver los dos soles llenó a todo el mundo de satisfacción y felicidad pero, su felicidad no duró mucho porque con el paso del tiempo, el calor de los soles se fue intensificando. Parecía que se movían más y más cerca de la Tierra y consecuentemente la intensidad del calor fue creciendo hasta que al final se tornó insoportable. Una vez más, todas la criaturas se reunieron y discutieron como podrían protegerse de aquel calor extremo. La garzota dijo lo que podrían hacer.

“Antes cuando no había soles e incluso en total oscuridad, cuando ninguna criatura podía ver a las otras, nos las arreglamos para conseguir comida. Ahora, en este cruel brillo, no sabemos cómo y estamos muriendo de hambre. Por favor, enviemos esos soles a donde estaban antes.”

Pero a la mayoría no les gustó la idea, por que había muchas criaturas que seguían prefiriendo tener luz. Así que rechazaron la propuesta de la garzota. La siguiente sugerencia vino del ratón.

“Sería mejor para todos nosotros si viviéramos en la luz y la oscuridad por turnos”, dijo. “Así que lo que debemos hacer es tratar de arreglarlo para que haya un tiempo para la luz y otro para la oscuridad.”

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A todo el mundo le gustó la propuesta del ratón, así que trataron de pensar una manera de tener luz y oscuridad por turnos. Entonces, recordaron a tres hermanos sin rival en sus habilidades como arqueros. Sugirieron que los hermanos deberían disparar a uno de los brillantes ojos y pincharlo. Con todo el mundo animándolo, el hermano más viejo preparó su arco y disparó a uno de los soles, pero la flecha se fue a la derecha. El hermano más joven fue el siguiente, pero su flecha calló antes de llegar. Finalmente, cuando llegó el turno del hermano del medio, la flecha fue directa al ojo de uno de los soles, suavizando su luz y se convirtió así en la Luna. Antes, habían dos soles girando alrededor de la Tierra pero, cuando el viejo y cegado Sol con su tenue luz aparecía como lo conocemos hoy, la Luna, a ese momento, la gente comenzó a llamarlo noche.

Cuando todo esto estaba pasando, esta Tierra y la que estaba encima seguían estando bastante cerca. Como no había arroz en aquellos días, ambos, hombres y animales comían la tierna hierba que crecía salvaje. Antes, las personas eran capaces de coger frutas de los árboles de la Tierra alta; pero ahora que habían destruido la cordillera en sus deseos por alcanzar la luz, recoger frutas se convirtió en algo imposible. La personas y los animales solo tenían hierba para comer.

Incontables años pasaron y entonces, una higuera de bengala brotó de la tierra. Cuando comenzó a producir frutos, la tierna hierba que las personas habían estado comiendo comenzó a agotarse poco a poco y la desesperanza de todas las criaturas coincidió con la maduración de la fruta. La fruta de la higuera era deliciosa y nutritiva tanto, que una sola fruta podía sustentar a un hombre por un día entero. Si comía dos, podía pasar dos días enteros sin tener hambre. Así que, la gente aprendió a comer esta fruta. Gradualmente, en vez de coger las frutas solo para saciar el hambre de manera inmediata, las personas comenzaron a reunirse en comidas comunitarias tanto por el día como por la noche y algunas personas comenzaron a acapararlos así que, no quedó nada para los que habían decido coger solo una al día. Con el tiempo, algunas personas comenzaron a pasar hambre y un día, un hombre que no había conseguido ninguna fruta, se enfadó mucho y taló el árbol y con el, también destruyó el único sustento que tenían las personas.

Sin embargo, un gran arbusto de regaliz surgió justo a tiempo de evitar aquella desastrosa hambruna. Todas aquellas plantas eran muy nutritivas y un hombre podía sustentarse todo un día solo con unos pequeños brotes. A pesar de que esos brotes eran cortados y comidos cada día, cada mañana nuevos brotes volvían a aparecer así que, esta planta se convirtió en la comida de todos. Al igual que la higuera de bengala, la gente se comportó de manera disciplinada al principio y cogían lo suficiente para un solo día pero, alentados por la avaricia, cogieron más y más para almacenarlo. El día llegó cuando, debido a la ignorancia y a la avaricia, una viuda podó la planta. La cortó de tal manera que la planta salió despedida de la superficie de la Tierra y golpeó a la Tierra alta, el impacto fue tan grande que la Tierra alta junto con la planta fueron expulsados lejos hacia el espacio. El sol, cuya luz se desvaneció tras el impacto de la flecha y que se había convertido en la Luna, también fue alejado por el impacto, así como el otro sol. Así ellos son el Sol y la Luna que hoy vemos en el cielo.

Bagan Pagodas(Los narradores Kayah dicen, que después de que la planta del regaliz murió y el Sol se alejó, hubo menos calor. Los cambios, produjeron las estaciones y otras plantas comestibles comenzaron a crecer, por lo que es posible sobrevivir; y este era, el estado original de la tierra).

 

 

Corro porque otros corren

(Bamar)

En una carretera entre las colinas del este de Birmania un viajero, Barman, escuchó a un montañez gritando de una manera que parecía un aviso, que resultó ser arroz. Pero como él estaba gritando en su propio idioma , el viajero birmano no entendía y le preguntó: ” ¿Qué pasa? ¿Qué pasa? ” El montañez por supuesto sabía birmano , pero como la mayoría de montañeses tenía acento. Para ayudar al desconocido birmano, gritó la palabra birmana arroz.

La palabra birmana para el arroz es sunn , pero debido a su acento, sonaba como sinn , lo que significa “elefante” . Así que el viajero birmano pensó que el montañez le estaba advirtiendo de que un elefante salvaje se acercaba, y empezó a correr tan rápido como pudo. El montañez, aunque perplejo por el comportamiento del Burman, corrió detrás de él. El sol era aplastante y el camino terrible . Alrededor de una hora más tarde los dos llegaron a un pueblo, y ambos cayeron al suelo fulminados por el agotamiento.

Después de que los dos desconocidos recuperaron el aliento, los aldeanos preguntaron: ” ¿Por qué vienen corriendo de esa manera? ¿les acechan ladrones , o algún animal salvaje les persigue? ” “Este montañez me advirtió de que un elefante salvaje se acercaba, ” explicó el Burman . El montañez miró a su compañero con asombro y lo negó, dijo que él nunca había dicho nada parecido. ” Entonces, ¿por qué corres? ” preguntaron los aldeanos. “muy simple, ” replicó el montañez. “Corrí porque él echó a correr. “

 

El hombre caballo

(Karen)

Erase una vez, un pequeño pueblo, donde vivía un hombre-caballo que murió pero se reencarnó en el mismo pueblo manteniendo sus habilidades de transformación. Su madre era una bruja, pero nadie en el pueblo sabía nada de esto porque ellos se habían cuidado de que nadie se enterara.

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El hijo de un vecino y el hijo hombre-caballo de la bruja crecieron juntos y fueron los mejores amigos, cada noche caminaban juntos a un pueblo cercano para ver a una mujer joven a la que ambos se habían aficionado. En el camino tenían que pasar a través de un cementerio y cada vez que pasaban cerca el joven hombre-caballo se detenía.

“Amigo mio”, decía, “sigue adelante, estaré contigo enseguida.”

Él se quedaba atrás y alcanzaba a su amigo más tarde. Esto pasó no solo una o dos veces sino cada noche en el camino hacia el otro pueblo y su amigo comenzó a sospechar acerca de lo que el hombre-caballo tramaba. Así que, una noche, fingió que se adelantaba pero silenciosamente retrasó sus pasos, se ocultó y espió a su amigo desde la oscuridad. Lo que vio, le provocó un tremendo shock: para su espanto, ¡su amigo estaba lamiendo los cadáveres! Mordiéndose la lengua, volvió a su camino y se adelantó, cuando su amigo el hombre-caballo se unió a él, ocultó su repulsión y se comportó como si nada hubiera pasado.

A la siguiente noche, cuando el hombre-caballo le pidió que se adelantara, el joven amigo vaciló.

“Por favor no te quedes detrás esta noche, amigo mio. Vayamos juntos esta noche”

“Pero tú, normalmente vas solo. ¿Cuál es tu temor esta noche?”

“No temo a nada, ni siquiera a tigres, elefantes o serpientes. Pero debo admitir que me asustan los caballos. Tienen esos cuellos tan largos.”

Entonces, el hombre-caballo se transformó y trató de asustarle, pero el amigo no era un hombre al que fuese fácil atemorizar. Con un rápido movimiento cortó el cuello del caballo con el machete tradicional que siempre llevaba y el caballo relinchó de dolor y galopó a toda velocidad hacia su pueblo. El joven amigo no lo siguió pero, fue al siguiente pueblo y no regresó hasta muy tarde esa noche. Mientras tanto, el hombre caballo había llegado a su casa con un enorme corte en el cuello. La vieja hechicera hizo todo lo que pudo para volver a su hijo a su forma humana pero, fue imposible transformarlo completamente. Lo que tenía delante ahora, era un cuerpo humano con una cabeza de caballo. Puso a su hijo bajo la mosquitera y trató de salvar su vida pero ya estaba mortalmente herido y no pudo hacer nada. A pesar de toda su brujería, murió durante la noche.

A la mañana siguiente, le contó a los vecinos que su hijo había muerto de repente, de gases y que el funeral se celebraría la siguiente noche. Poco a poco, los vecinos del pueblo comenzaron a echar una mano para organizar el funeral, como era costumbre. Para mantenerlo a salvo de miradas indiscretas, la madre envolvió la cabeza de su hijo con la mosquitera, solo permitiendo que se viera el cuerpo. Pidió que nadie viera su cara porque había sufrido mucho y al morir había quedado con una mueca horrible de dolor y ella no podría afrontar volver a ver a su hijo así o dejar que lo hiciera.

Cuando el amigo del hombre caballo llegó con su pequeño perro, se sentó en silencio cerca del cuerpo. Sabiendo que es lo que había debajo de la mosquitera, no se molestó en mirar pero, sigilosamente ató un extremo de un trozo de cuerda a la mosquitera y el otro extremo a la cola de su perro. Un rato más tarde se despidió de la madre y se puso en marcha. Su pequeño perro, que se había dormido a su lado, se levantó y se dispuso a seguirlo. Según bajaba las escaleras, la tensa cuerda atada a su cola tiró de la mosquitera y mostró lo que había debajo: en frente de todo el mundo había el cuerpo de un hombre muerto con una cabeza de caballo.

Consternados por esta horrible visión, los habitantes del pueblo exigieron que el funeral tenía que celebrarse inmediatamente y los ancianos se dirigieron a la hechicera diciendo,

“Tu y tu hijo sois malas personas. Tu eres una bruja y tu hijo un hombre-caballo. Tu sola, arreglarás el funeral esta noche y desde hoy tu ya no vives en este pueblo. Quédate en el bosque. Nunca regreses aquí. ¡Estás advertida!”

Más tarde acompañaron a la bruja al bosque y la amenazaron con matarla si volvían a ver su cara por el pueblo.

“A partir de entonces, las personas que fueron acusadas de brujería eran repudiadas. Eran expulsadas de las aldeas Po Karen. En algunas zonas eran golpeadas, incluso en las aldeas Bamar, a veces eran golpeadas hasta la muerte.”